Conoce a las mujeres regresando a Puerto Rico a pesar de la crisis económica

¿Considerarías regresar al lugar que te vio nacer si es un lugar que está hundiéndose bajo el peso de una deuda de $72 mil millones?

Para los puertorriqueños, no hay una respuesta fácil.

Actualmente, un promedio de 230 personas se van de Puerto Rico diariamente debido a la falta de oportunidades económicas relacionadas a la crisis, de acuerdo a información publicada por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico. El gobernador Alejandro García Padilla ha dicho que la situación es “la peor crisis económica y humanitaria” en la historia del territorio.

El pasado 1 de julio, el gobierno enfrentó su mayor reto — decidir que un impago de $800 millones relacionados a la deuda tomaba prioridad para poder continuar proveyendo ciertos servicios públicos esenciales.

La compleja relación política entre Puerto Rico y los Estados Unidos significa que los puertorriqueños son ciudadanos americanos, lo cual permite que mudarse desde la isla hacia cualquier estado sea tan fácil como montarse en un avión. Sin embargo, los puertorriqueños en la isla no cuentan con las mismas protecciones que las personas que viven en los 50 estados — no pueden votar en las elecciones presidenciales, por ejemplo — o reciben la misma cantidad de fondos federales para programas tales como Medicaid y Medicare. Los isleños tampoco pueden reestructurar la deuda por su cuenta, sin la intervención del Congreso estadounidense.

A pesar de todo, la migración masiva no es el único fenómeno que está ocurriendo. Hay un número de puertorriqueños que han decidido ir en contra de la corriente, regresando a casa a pesar de la crisis económica. Entre ellos, un grupo de mujeres que han vuelto al terruño creen firmemente que el próximo capítulo en sus historias es ayudar a crear un renacer en las artes, agricultura y la tecnología. Muchas de ellas enfrentaron reacciones escépticas ante su decisión, pero esto no las detuvo.


Conoce a las mujeres valientes que han regresado a casa a pesar de la crisis económica.
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Por Sheilla Torres-Nieves
Sheilla Torres Nieves, PhD, 34 — Co-fundadora & CEO, Sunne Cleantech Labs

“¡Es un error regresar a la Isla!” y “¿Están locos?” son algunas de las cosas que Sheilla Torres Nieves y su esposo escucharon cuando anunciaron que estaban planificando mudarse de regreso a Puerto Rico.

Pero esto no los detuvo. La pareja siempre supo que deseaban regresar a casa, aún después de una década llena de éxitos en los Estados Unidos.

En el 2011, Torres Nieves se graduó del Rensselaer Polytechnic Institute en Troy, Nueva York y se relocalizó a Connecticut para trabajar en Pratt & Whitney, enfocándose en aerodinámica. Pero el sueño que compartió con su esposo mientras estudiaba — fundar su propia compañía, crear su propio invento y patentarlo — nunca salió de su mente.

Así que en julio del 2015 la pareja regresó a Puerto Rico y fundó Sunne Cleantech Labs, una compañía enfocada en crear productos que utilizan energía solar. Esta es un área que tiene mucho potencial en Puerto Rico y a los esposos les ha ido “fantástico” desde que se mudaron. La crisis económica tampoco ha impactado su empresa.

“Creo que hay un malentendido de lo que está pasando. Sí, hay un sector que está siendo afectado por la crisis. Pero hay un sector que está empezando empresarismo y son exitosos”, cuenta.

Además de trabajar en Sunne, Torres Nieves también es profesora en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez. Allí espera que sus estudiantes de ingeniería adquieran las destrezas que necesitan para quedarse en la Isla, algo que es crucial para ella.

“Esta es la mejor manera de mover la economía en la dirección correcta. Necesitamos más compañías que se establezcan en Puerto Rico y mantengan un compromiso social con la Isla”, dice. “Este es el momento make or break.”
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Por Tatiana Cobián
Tatiana Cobián, 33 — Fundadora, Committed To Grow

Tatiana Cobián es parte de un nuevo grupo de jóvenes agricultores que buscan contribuir al renacimiento de la industria de la comida en Puerto Rico.

La co-fundadora de Committed to Grow — una finca urbana localizada en San Juan — se mudó a la ciudad de Nueva York en el 2006. Allí se gradúo del Fashion Institute of Technology y trabajó en la industria de la moda por siete años. Pero en el 2013, Cobián se dio cuenta que necesitaba un reto nuevo y regresó a Puerto Rico sin un plan específico.

“Todo el mundo pensaba que era una locura, pero yo sentía que estaba lista”, dice.

A Cobián le tomó casi un año acostumbrarse al estilo de vida de la isla nuevamente. La joven aprovechó para utilizar este tiempo y estudiar el mercado. Ahí fue cuando se dio cuenta que había un vacío en la industria de la agricultura.

“Casi el 90% de nuestra comida es importada. Muchos [chefs] añoraban poder comprar productos locales y orgánicos”, cuenta.

En el 2014 Cobián lanzó Committed to Grow y comenzó a cultivar micro-verduras — tales como albahaca, arugul y repollo rojo — en techos a través del Viejo San Juan.“Mi logro número uno es reemplazar un producto importado en la mesa del chef utilizando un producto local”, dice.

La empresaria de 33 años ha visto un aumento en el movimiento “cultiva local, compra local”. Más jóvenes están interesados en convertirse en agricultores y los farmer’s markets en la ciudad han atraído más interés.

“Para que cambios sucedan, nosotros mismos debemos crearlo”, afirma. “Podemos crear nuestro propio camino. Es emocionante ser un empresario joven en este momento.”
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Por Melissa Jiménez Germoso
Melissa Jiménez Germoso, 27 — Fundadora & CEO, Merodea

Aunque Melissa Jiménez Germoso disfrutaba vivir en la ciudad de Nueva York, siempre supo que la ciudad no era su “hogar”.

“Miraba a mis superiores y veía este desbalance entre sus vidas profesionales y personales”, recuerda. “Yo viajaba constantemente y un día me pregunté en el aeropuerto, “¿Qué estoy haciendo? ¡Soy joven aún!” No pensaba que la situación era saludable.”

Así que en el 2013, cuatro años después de haber partido hacia Nueva York, Jiménez Germoso se mudó de vuelta a Puerto Rico. Fue una decisión audaz, pero la joven nunca ha mirado hacia atrás.

“Pensaba que iba a poder crecer profesionalmente en Puerto Rico tanto como en [la ciudad de Nueva York]”, dice.Varios meses luego de establecerse en Puerto Rico, Jiménez Germoso lanzó Merodea.

La página web, que comenzó como un e-commerce y un espacio para apoyar a tiendas y diseñadores locales, se ha convertido en una comunidad en línea dedicada a la moda y a un estilo de vida diferente.

“No había un espacio para promover la industria local de la moda”, dice. “Creamos algo que es innovativo y que les ayudaría.”

El equipo de Jiménez Germoso está compuesto por gente joven, todos quienes están comprometidos con ayudar a cambiar la condición de la Isla a pesar de la crisis económica.

“Todo el mundo de mi círculo en Nueva York ha regresado a Puerto Rico, buscando poder hacer algo diferente”, cuenta. “Eso que quieren echar hacia adelante [en la vida] son quienes logran hacerlo.
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Foto: Carmen Dallas
Mariángel Gonzales, 40 — Fotógrafa y artista visual

La primera vez que Mariángel Gonzales se mudó fuera de Puerto Rico era una joven de 17 años en ruta a cursar estudios universitarios en Pittsburgh. Era el año 1993. Luego de su graduación, regresó a Puerto Rico, pero no por mucho tiempo: una relación la atrajo de nuevo a los Estados Unidos.

Esa relación terminó. En el 2001, Gonzales se mudó a la ciudad de Nueva York, donde llamó a Brooklyn su hogar por casi 15 años. Pero lentamente, las cosas que le emocionaban sobre la ciudad perdieron su magia.

“Mi vida en Nueva York era la misma todos los días. Montarme en la bici. Correr bici hasta la calle 42 y la Sexta Avenida, cerca de Bryant Park. Estar en HBO todo el día. Terminar el día de trabajo. Correr la bici hasta Brooklyn”, cuenta. “Me hartó, la rutina me aburría.”

Así que Gonzales hizo lo imaginable: en el verano del 2015, regresó a Puerto Rico. Se mudó con sus padres a la edad de 39 años.

“Siento que me había perdido mucho sobre la isla. Había estado lejos por casi 20 años”, dice. “Fui feliz en Nueva York, pero era tiempo de irme.”

Ahora, Gonzales trabaja fuertemente en la escena de las artes en Puerto Rico. La fotógrafa, de 40 años, lanzará una feria de arte en el 2017 y desea que Puerto Rico se convierta en una “meca” para artistas de Latinoamérica, el Caribe y Europa.Ahora, la también artista visual tiene un nuevo propósito. Pero cuenta que nada la ha tocado tanto como inspirar a un amigo para que este también regresara a Puerto Rico.

Gonzales entiende que la cantidad de gente que deja la Isla es mucho mayor que el número de quienes regresan, pero le da esperanza el tipo de puertorriqueños que vuelve a casa.

“Pienso que es importante que la gente en Puerto Rico – y de cualquier otro país, para ser honesta — debe salir de su hogar por un periodo de tiempo y luego regresar para implementar lo que ha aprendido afuera”, afirma. “Si regresas, busca nuevas oportunidades. Y si no las encuentras, créalas tú mismo.”
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Por Lucía Merino
Lucía Merino, 30 — Co-dueña, Lucía Pâtisserie

Lucía Merino ha estado enamorada de la repostería durante toda su vida. Su pasión por esta disciplina la llevó a mudarse fuera de Puerto Rico a la edad de 17 años para poder ir a una escuela culinaria. Eventualmente, su amor por la repostería la llevó a vivir en Miami, Madrid, Barcelona y Dallas. Todas sus aventuras fueron en compañía de su primer amor, Johan Villafañe.

A finales del 2014, la pareja decidió que estaban listos para un nuevo capítulo: abrir una repostería llamada Lucía Pâtisserie. Ambos determinaron que era momento de lanzar un nuevo proyecto, pero esta vez en casa.

“Mientras más nos mudábamos, más extrañábamos Puerto Rico”, cuenta Merino. “Todo el mundo nos dijo que estábamos locos.”

Merino y Villafañe regresaron a la Isla en agosto del 2015. Pronto comenzaron a promocionar su marca y lanzaron una campaña Kickstarter en marzo para poder financiar el costo de abrir un local. Para su sorpresa, terminaron recaudando casi $25,000.

“Si eso no es una señal de que la gente en Puerto Rico quiere ayudar y echar hacia adelante, no sé que es”, dice Merino.

Por los pasados 10 meses, la pareja ha estado confeccionando sus postres desde una cocina comercial y haciendo entregas mientras remodelan el local. Al preguntarle a Merino sobre la crisis económica, esta toma un momento antes de responder.

“La sombra de la crisis está ahí, todos los días. Pero tratamos de no prestarle mucha atención”, dice.

Ahora mismo, sus energías están enfocadas en poder abrir las puertas de Lucía Pâtisserie al público.

“No hay nada malo en dejar la Isla. Pero estar lejos hizo que mi deseo de regresar se hiciera más fuerte”, afirma. “Cuando la gente se queda en Puerto Rico toda su vida no entiende cuán afortunados somos.”
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Foto: Erika P. Rodríguez/Open Society Foundations
Je García-Matthews, 37 — Fundadora, Finca Pajuil

Si hay algo que nunca ha sido fácil para Je García-Matthews es estar quieta en el mismo sitio. Durante los 17 años que vivió en Miami, la fundadora de Finca Pajuil fue desde estudiante de arquitectura y paisajismo a organizadora de eventos de arte y música y eventualmente, a abrazar la agricultura urbana y todas sus posibilidades.

Pero aún durante todo ese tiempo fuera de Puerto Rico, algo siempre le incomodaba.

“Cada vez que venía de visita, siempre era difícil encontrar alimentos locales y de temporada” cuenta.

Así que desde Miami, García-Matthews comenzó a planificar el proyecto que eventualmente se convertiría en Finca Pajuil — una finca sostenible localizada en el pueblo de Hatillo. A la joven le tomó un año entero desarrollar el proyecto y lo pasó viajando entre Puerto Rico y Miami.

En julio 2013, regresó finalmente a la isla y la finca abrió sus puertas. En los pasados años, no solo Finca Pajuil ha crecido pero también la agricultura ha visto un renacimiento en Puerto Rico.

“Este resurgir de la agricultura es muy importante, no solo para los agricultores, pero para que las personas puedan tener sus propios cultivos en casa y puedan crecer sus propios alimentos”, dice García-Matthews. “Debemos reeducar a la gente sobre comprar local, consumir local.”

A pesar de la crisis económica en la Isla a causa de la deuda y las condiciones actuales, García-Matthews agradece el poder estar en casa. No ha sido fácil, pero para ella la experiencia ha valido la pena.

“No cambiaría por nada el estar aquí por otro momento u otro lugar”, cuenta. “Es una bendición estar de regreso en Borinquén”.
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Por Sofía Maldonado
Sofía Maldonado, 31 — Artista y Profesora

Sofía Maldonado había estado viviendo en la ciudad de Nueva York por ocho años, así que regresar a casa no estaba exactamente en sus planes. Pero a finales del 2014, durante lo que se supone sería una visita corta para hacer algunos trabajos por comisión, algo cambió.

“Un día me di cuenta que podía quedarme y trabajar desde aquí. Tantas personas se están yendo de la isla así que ¿quién educa a la nueva generación que viene tras nosotros?”, pregunta. “Los meses pasaron y no regresé a Nueva York.”

Maldonado regresó a Puerto Rico durante el invierno antes de que el mundo se enterara en junio del 2015 que la deuda económico del territorio era “impagable. Pero aún bajo la sombra de la crisis económica, Maldonado ha podido enfocarse en sus múltiples proyectos y ha dedicado tiempo para trabajar con jóvenes puertorriqueños.

Esta es una de las razones por las cuales la artista abrió un estudio en la ciudad de San Juan y permite que colectivos de estudiantes expongan sus obras de arte. Además de trabajar en sus propios proyectos, Maldonado también es profesora de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico.

Después de todo, para la joven las artes son una herramienta para cambios sociales.

“Gracias a la crisis, mucha gente se están ayudando entre ellas en distintas industrias”, dice. “Hay un nivel de colaboración que ha crecido con la crisis.”

“Yo no culpo a quienes se fueron. Yo estuve fuera por ocho años”, añade. “Pero aquellos que regresan son valientes. Tienen una agenda, están comprometidos con realizar cambios.”

Tal como ella está haciendo.
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